Diabetes Tipo 1.

Introducción

La diabetes mellitus (DM) pertenece a un grupo de enfermedades metabólicas (trastorno endocrinometabólico), que se caracteriza por una hiperglucemia, esto por defectos en la secreción de insulina y que puede estar acompañada de alteraciones metabólicas de los lípidos y de las proteínas. También esta situación de hiperglucemia crónica puede estar vinculada con la actuación conjunta de factores ambientales y genéticos.

Cuando nos referimos específicamente a la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), hablamos de paciente que son insulinodependientes o diabetes juvenil, donde se produce la destrucción de las células b de los islotes de Langerhans del páncreas y que conducen al paciente a una deficiencia absoluta de insulina.

Esta entidad se convierte en una patología crónica y que es prevalente en edades pediátricas. Por eso es fundamental que los médicos realicen un diagnostico preciso e inmediato, para iniciar un tratamiento y de esta manera evitar las futuras complicaciones y otros procesos que puedan desencadenarse, poniendo en riesgo la condición de vida del paciente.

Definición y criterios

Diabetes mellitus tipo 1 (DM1) o autoinmune.
Es una enfermedad autoinmune en la que existen una destrucción selectiva de las células b del páncreas mediada por los linfocitos T, activados en sujetos con haplotipos HLA de predisposición. Después de un periodo preclínico de duración variable, durante el cual el paciente permanece asintomático, cuando la masa de las células productoras de insulina llegan a un valor crítico los pacientes presentan la sintomatología clásica: poliuria, polidipsia, polifagia, perdida de peso y una progresiva cetosis que puede acabar en cetoacidosis.

Criterios propuestos por la American Diabetes Association (ADA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)
1.       Presencia de síntomas clínicos (poliuria, polidipsia y perdida de peso) con una glicemia al azar igual o superior a 200 mg/dl
2.       Glicemia plasmática en ayunas igual o superior a 126 mg/dl
3.       Glicemia plasmática a los 120 minutos superior a 200 mg/dl en una prueba de tolerancia a la glucosa (raramente utilizado en pediatría)
4.       Hemoglobina glicosilada A1Cmayor o igual a 6.5 %

La DM1 es siempre inmuno-mediada, insulino-dependiente y con gran predisposición a la cetosis y la cetoacidosis.

Epidemiologia.

Es menos frecuente en las regiones alrededor del trópico y su incidencia es aumentada al alejarse hacia las regiones templadas, es mayor en el hemisferio norte que en el sur.

El continente europeo presenta la mayor variación intra-continental: existen variaciones desde Finlandia, donde se reportan incidencias en niños menores de 15 años de 35/1000.000 a 3.7 en Francia y en Italia, sin embargo, en Cerdeña se reportan cifras comparables a las reportadas en Finlandia. Las cifras más bajas corresponden a los países asiáticos 0.6 en Corea y 0.8/100.000 en Japón.

En Nicaragua según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus estadísticas publicadas en 2016 habla que la prevalencia de la diabetes en general en la población nicaragüense es de 8.1%, mayor en mujeres con un 9.0% en comparación con los hombres de un 7.2%, siendo menor estadísticamente en comparación con otras patologías.

En los últimos años se está observando un incremento de la incidencia de esta entidad en todo el mundo, y también en España, del orden de un 3,5% anual, especialmente en niños menores de 5 años. La causa de este incremento es desconocida, aunque se especula su origen ambiental.

Fisiopatología y autoanticuerpos implicados.

Inicia comúnmente desde la infancia y se considera una enfermedad inflamatoria crónica causada por la destrucción específica de las células β en los islotes de Langerhans del páncreas. Estas células tienen como función primordial la secreción de insulina en respuesta al incremento en la glucemia. Algunas de las moléculas implicadas son: insulina, glutamato-decarboxilasa, tirosina-fosfatasa (IA-2), carboxipeptidasa H;ICA69, etc.

Existen distintas causas por las cuales puede ocurrir la destrucción de los islotes: virus, agentes químicos, autoinmunidad cruzada o, incluso, una predisposición génica. Durante la etapa previa al inicio de la diabetes tipo 1, en el 80% de los individuos se detectan anticuerpos contra antígenos citoplasmáticos o membranales de las células β pancreáticas como la descarboxilasa del ácido glutámico 65 y 67 (GAD65 y 67), la proteína de choque térmico 65 (Hsp-65), y contra insulina.

Sin embargo, la mayor susceptibilidad para desarrollar diabetes tipo 1 se encuentra en los genes del antígeno leucocitario humano (HLA clase II) del cromosoma 6, que contribuyen con el 50% del riesgo, y son asociados algunos polimorfismos genéticos en los sitios de unión del péptido.

Mediante la identificación de estos anticuerpos en personas sanas, se establece el riesgo de desarrollar la enfermedad; por ejemplo, la presencia de anticuerpos contra insulina confiere un riesgo pequeño, mientras que la combinación de anticuerpos contra células de los islotes y contra GAD o contra insulina representa un riesgo alto para desarrollar diabetes tipo 1.

Genes implicados en el riesgo de DM1
Genes HLA-CMH
Varios
Protectores
HLA-DR3
Preproinsulina
DR4C subtipos DRB1*0403, DPB1*0402)
DQB1*0201 (DR3- DQ2)
PTPN22
DQB1*0602
DR4
CTLA-4
DRB1*1501- DQA1*0102- DQB1*0602
HLA-DQ Alpha
Helicasa inducida por INF

HLA-DQ beta
Receptor IL2 (CD25)

DQB1*0302 (DR4- DQ8)
Gen similar a la lectina (KIA0035)

HLADR
ERBB3e


BACH2


PRKCQ


C1QTNF6


CTSH


La DM1 es una enfermedad autoinmune caracterizada histológicamente por la presencia de insulinitis, se asocia a un daño de la célula beta, y finalmente destrucción de las células beta pancreáticas.
Esto está dado por diferentes mecanismos:
·         Mimetismo celular.
·         Expresión defectuosa del CMH en las células del sistema inmune.
·         Alteración del mecanismo de tolerancia.
·         Sensibilidad de las células beta a los radicales libres.
·         Daño inducido por citoquinas.
·         Infecciones víricas a nivel local.

La respuesta autoinmune a la proinsulina de forma secuencial se extiende a otros autoantígenos. Generalmente los autoanticuerpos pueden ser detectados mucho antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad.

Evolución clínica

Primera fase preclínica
En esta fase, se caracteriza por una dis-regulación inmune. Aquí se producen interacciones entre diversos genes en un principio, que se seguirían de un grado variable de insulinitis y daño autoinmune, con presencia de autoanticuerpos detectables y con pérdida de masa en las células beta. En esta fase aparece la alteración de la respuesta insulínica a la administración intravenosa de glucosa.

Segunda fase: Clínica
Cuando la pérdida de la masa de células beta supera al 80% en los niños menores de 7 años, y ante una pérdida menor de masa celular a mayor edad del paciente. En este momento, por lo general, la glucemia basal supera los 200 mg/dl, y los ICA son positivos en un 50-80% de los casos.  En un 20-40% de los casos en menores de 20 años de edad, la primera manifestación es la cetoacidosis diabética, precedida en las semanas previas de clínica cardinal.

Fase de remisión
Se produce una fase de remisión, presentando una remisión parcial hasta en un 62% de los casos, y remisión total hasta en un 12%. La duración de esta fase, conocida como «luna de miel», es variable, siendo más duradera a mayor edad del paciente, menor gravedad inicial, menor positividad de los ICA e insulinoterapia inicial más estricta.

Diabetes establecida
La pérdida progresiva de la función de la célula beta, aparece la fase de diabetes establecida. En esta fase, la sintomatología de la diabetes es evidente, y en función del control metabólico y de la susceptibilidad del individuo pueden aparecer las posibles complicaciones de la diabetes, tanto agudas como crónicas.

Diagnóstico clínico y tratamiento
En el diagnóstico de diabetes mellitus se consideran dos formas de hacerlo:
·         En el paciente con clínica cardinal de hiperglucemia (poliuria y polidipsia) la demostración de una glucemia mayor de 200 mg/dl (en cualquier momento, sin necesidad de estar en ayunas) es diagnóstica de diabetes.
·         En el paciente sin esta clínica los criterios son analíticos y deben establecerse en condiciones basales (ayunas, sin estar cursando ninguna enfermedad ni recibiendo ningún tratamiento que pueda alterar la glucemia). Se ha de cumplir uno de los tres siguientes:
o   Glucemia en ayunas mayor de 126 mg/dl.
o   Glucemia dos horas tras la sobrecarga oral de glucosa mayor de 200 mg/dl.
o   Hemoglobina glicada mayor de 6,5%, debiendo confirmarse estos en una segunda extracción.

Los criterios diagnósticos exigen que las glucemias sean plasmáticas (tras centrifugación de la sangre), ya que las que se realizan en el glucómetro con sangre total varían ligeramente. Sin embargo, ante el caso de un niño claramente sintomático, el pediatra no debe demorar el diagnóstico hasta recibir las analíticas plasmáticas.

Se debe realizar un diagnóstico precoz, para evitar que se desencadene una cetoacidosis y además porque la insulinización precoz podría preservar parcialmente la reserva pancreática endógena y facilitar el control metabólico futuro. Ante la presencia de síntomas cardinales de hiperglucemia se debe pedir una glucemia capilar con la que se podría iniciar el tratamiento en unos segundos.

Tratamiento
La diabetes tipo 1 se caracteriza por un déficit de insulina endógena por destrucción de las células beta pancreáticas y su tratamiento consiste en sustituirla con su administración subcutánea basal y en las comidas. Los niños y adolescentes, así como los adultos con buena expectativa de vida, tienen indicación de seguir un tratamiento intensivo cuyas condiciones son: reparto de las dosis varias veces al día, monitorización de la glucemia y, lo más importante, toma de decisiones sobre cambios de dosis por parte del mismo paciente o de su familia en base al nivel de glucemia, ingesta y ejercicio físico previstos y tendencias glucémicas obtenidas los días previos.

Insulinas que actualmente se utilizan en pacientes pediátricos y sus horarios de acción
Tipo de Insulina
Empieza el efecto
Máximo efecto
Termina el efecto
Regular o rápida
Actrapid, Humulina regular
30 minutos
2-3 horas
5-6 horas
Análogos de acción rápida
Insulina lispro: Humalog
Insulina aspart: Novorapid Insulina glulisina: Apidra
5 minutos
1 hora
2-3 horas
Análogos de acción lenta
Insulina glargina: Lantus Abasaglar
Insulina determir: Levemir
Insulina degludec: Tresiba
1 - 2 horas
1 - 2 horas
2 horas
Casi nulo
3 - 9 horas
Casi nulo
20 - 24 horas
12 - 18 horas
> 42 horas
El horario de acción de las insulinas es muy variable en función de la administración. Si se hace intramuscular (agujas muy largas, zona de escaso panículo o sin pellizcar, movimientos del niño), es mucho más rápido. Por el contrario, si se hace sobre una zona de lipohipertrofia producida por pinchazos anteriores, es mucho más lento.

Conclusión
Son múltiples y complejos los mecanismos por los cuales se desarrolla la DM1, con interacciones que aún no han sido dilucidadas por completo pero que a futuro pueden constituir blancos terapéuticos mediante modulación de la respuesta inmune, terapia génica o identificación de factores ambientales modificables, con efecto duradero y mínimos efectos adversos.
  
Bibliografía

(Guía de Practica Clínica sobre Diabetes Mellitus Tipo 1, 2012)
(Spanish, Diciembre 2015)
(García, 3.0 2017)
(Salud, 2016)
(Rodolfo Daniel Cervantes-Villagrana, 2013)

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